Cuando compras una entrada, el cine no es dueño de la película que proyecta. La alquila a una distribuidora, casi siempre uno de los grandes estudios, y el alquiler suele ser una parte de la taquilla. AMC, que se presenta como la mayor empresa de exhibición de cine del mundo, explica en su informe anual ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos que esas tarifas se fijan película por película y cine por cine, según cómo se venda cada una.
El informe de 2025 le pone número. AMC vendió 2.652,8 millones de dólares en entradas y registró 1.275,2 millones en costos de exhibición de películas, es decir, el 48,1 % de lo vendido en taquilla. En sus cines de Estados Unidos la proporción fue más alta, del 51,2 %. Siete grandes distribuidoras, entre ellas Disney, Warner Bros., Universal y Sony, estuvieron detrás de cerca del 83 % de sus entradas vendidas en ese país.
Con la comida pasa algo muy distinto. AMC vendió 1.671,3 millones de dólares en comida y bebidas en 2025 y gastó 327,0 millones en esos productos, el 19,6 % de su precio de venta. En Estados Unidos fue el 18,1 %. O sea, de un dólar de palomitas y refresco quedan unos 80 centavos después de pagar la mercadería, contra unos 52 centavos de un dólar de entradas.
La empresa también informa cuánto gasta un visitante promedio. En sus 219 millones de visitas de 2025, la entrada promedio costó 12,09 dólares y la comida y bebida sumó 7,62 dólares por visitante, una cifra que incluye a quienes no compraron nada. Si se descuentan el costo de las películas y el de la comida, la entrada dejó unos 6,27 dólares y la comida unos 6,13. La comida deja casi lo mismo que la entrada aunque la gente gasta menos en ella.
Nada de eso es ganancia todavía. Con ese dinero hay que pagar personal, alquiler, luz y las butacas, y solo el alquiler de AMC fue de 887,3 millones de dólares en 2025. La empresa terminó el año con una pérdida neta de 632,4 millones. Los números explican por qué a los cines les importa tanto el mostrador de comida: es la parte de la visita donde más dinero se queda en el edificio.