Durante mucho tiempo, los pequeños gatos manchados de gran parte de Sudamérica se agrupaban bajo un solo nombre: el gato tigre, o Leopardus tigrinus. Los biólogos discutían desde hacía años cuántas especies se escondían bajo esa etiqueta, porque los gatos tigre son tímidos, viven en el bosque y se parecen mucho entre sí, tanto en fotos como en los cajones de los museos.
En Bolivia, la historia empezó con animales vivos. Biólogos del programa boliviano de investigación de felinos vieron un gato tigre en cautiverio con rosetas más grandes e irregulares de lo esperado. El ejemplar tipo del estudio es un macho adulto capturado vivo en septiembre de 2021 cerca del pueblo de Arapata, en la provincia Nor Yungas de La Paz, a unos 1.570 metros sobre el nivel del mar, y que vive en cautiverio.
Para resolver la duda, un equipo internacional encabezado por Jonas Lescroart, Paola Nogales-Ascarrunz y Eduardo Eizirik secuenció y comparó los genomas completos de 38 gatos del género Leopardus. Veintiséis pertenecían al grupo de los gatos tigre, y ocho genomas salieron de ejemplares de museo, lo que permitió analizar gatos tigre del Escudo Guayanés, donde la especie se describió por primera vez. Los genomas separaron a los gatos tigre en cinco especies distintas. Una, la de los Yungas de Bolivia, nunca había sido descrita, y el equipo la llamó Leopardus tilcayo. Los gatos tigre de los Yungas de Perú resultaron ser una subespecie aparte, ahora llamada Leopardus tigrinus antisuyo.
Según el artículo, el tilcayo mide de 42,5 a 50,5 centímetros de cabeza y cuerpo, con una cola de 25 a 26,5 centímetros. Tiene el lomo marrón claro, más oscuro a lo largo de la columna, y rosetas oscuras grandes, irregulares y casi siempre abiertas que no se juntan entre sí. En su genoma, alrededor de 1,4 millones de posiciones, de más de 29 millones que varían, lo distinguen de sus parientes más cercanos. Los investigadores dicen que es la primera especie nueva de felino vivo descrita en más de un siglo.
El nombre no se inventó en un laboratorio. La gente de los Yungas bolivianos ya llamaba tilcayo a este gato, y los autores conservaron esa palabra como nombre científico y como nombre común. Todavía no se sabe cuántos tilcayos viven en libertad, y los autores escriben que tener clara la lista de especies es lo que necesita la conservación de estos felinos amenazados.