Saber la edad de un pepino de mar no es fácil. No tiene caparazón, ni huesos, ni anillos para contar, y las etiquetas que se le ponen se caen en pocas semanas o meses. Por eso, investigadores del Instituto Australiano de Ciencias Marinas, la Universidad de Sídney y la Universidad Southern Cross usaron el ADN como etiqueta.
En junio y diciembre del 2000 tomaron pequeñas muestras de piel de teatfish negros (Holothuria whitmaei) en Bird Islet, cerca de la isla Lizard, en la Gran Barrera de Coral. Así identificaron 76 animales distintos. En septiembre de 2024, tres buzos con snorkel buscaron a unos 100 metros de una boya puesta en el mismo lugar y tomaron muestras de 52 pepinos de mar. Al comparar 12.772 marcadores genéticos, vieron que 31 de esos 52 ya habían sido muestreados en el 2000. Es el 60 por ciento, y como en aquel momento todos eran adultos grandes, los 31 tenían al menos 24 años.
Con la cantidad de sobrevivientes calcularon una tasa de muerte de los adultos de cerca de 0,04 por año. En otros pepinos de mar adultos, las estimaciones suelen ir de 0,3 a 1,5 por año. Con una tasa tan baja, la vida promedio queda en unos 24 a 27 años, y uno de cada cien animales llegaría a entre 109 y 126 años. Es la primera especie de pepino de mar que se sabe que pasa el siglo.
La segunda sorpresa fue el tamaño. Los animales reencontrados no habían crecido. En promedio pesaban un 21 por ciento menos y medían un 14 por ciento menos que en el 2000. Esta especie no se reproduce partiéndose en dos, así que eso no lo explica. Los autores sugieren que la pérdida de corales en el arrecife pudo afectarlos, pero todavía no se sabe.
El hallazgo importa para la pesca. El teatfish negro es uno de los pepinos de mar más caros, a unos 300 dólares el kilo seco, y está clasificado como En Peligro. Los modelos de pesca para pepinos de mar tropicales suponen que la población se renueva mucho más rápido, así que los investigadores creen que las capturas actuales superan lo que estas poblaciones lentas pueden reponer.